Tenía unas ganas de increíbles de poder, al fin, mostrar este vestido tipo lady que me ha tenido inmersa en horas de organización, arreglos, trabajo y experimentación, mucha experimentación. Esta prenda también está diseñada, cortada y confeccionada en casa, sin ayuda de nadie, hecha con estas manitas nada más. Y os adelanto que me siento muy orgullosa y satisfecha con el resultado. Hasta el momento, es uno de mis mejores trabajos.
La verdad es que la historia de este vestido trae cola. Se me ocurrió hacerle a mi prima Estefanía un vestido por su cumple, el 29 de abril, y para ahorrarme dinero e ir cosiéndolo cuanto antes, compré la tela hace 3 meses al final de las rebajas. Elegí esta pata de gallo porque me pareció ideal para ella, en su vestuario destaca sobre todo el blanco y el negro, así que lo dicho, ideal. Quedó guardada un tiempecito hasta que decidí ponerme manos a la obra.
Una vez corté todas las piezas del patrón, me puse a unirlas con hilván y me sorprendí al ver una mancha considerable justo en uno de los pechos. No entendía cómo se podía haber manchado porque yo siempre limpio bien la mesa donde voy a trabajar justo antes de hacerlo. Además era de un color marrón, como salpicado de café o algún tipo de aceite. Pero bueno, no le di demasiada importancia, seguí cosiendo y dije "ya lo lavaré cuando esté acabado"... ¡Ja! No sé de qué sería la mancha, lo único que sé es que no salió ni con el primer lavado, ni frotando con detergente y bicarbonato, ni con lavavajillas, ni nada. De hecho, había momentos en que me parecía que la mancha se veía más.
Estaba tan incrustada y tan seca que di por sentado que ya me vendieron la tela así. ¿Cuál fue el remedio que me ayudó a solucionar el problema? Unas gotitas de limón sobre la mancha DEL REVÉS, frotar con un cepillito, aclarado abundante y sol. Mano de santo, lo prometo. ¡Menos mal que en internet hay soluciones para todo!
Bien, si a eso le añadimos problemas con la máquina de coser, hilos de mala calidad que se rompían todo el rato, tardanza en la compra de mi remalladora (por fin la tengo, ¡qué maravilla de máquina!), y mis líos con otros asuntos y proyectos que se me iban ocurriendo... el veredicto final de este vestido es: proceso largo y complicado, pero muy satisfactorio.
Estefanía y yo somos muy parecidas físicamente, pero ella es unos centímetros más alta y tiene algo más de pecho. Así que cada vez que hago una prenda para ella, utilizo mis propias medidas añadiendo un poco en el pecho y en el largo. Lo tengo fácil, pero reconozco que siempre le entrego el regalo rezando para mis adentros por que le quede bien... En este caso, no sólo le quedaba bien, sino que le sentaba como un guante. Perfecto no, lo siguiente.
Es la primera vez que hago una prenda con cuello Peter Pan, pero me gustan los retos. No os olvidéis que todavía estoy aprendiendo y me interesa experimentar. Además, este tipo de cuello me encanta y es tendencia todavía. Sabía que sería un acierto.
Un diseño tan delicado no podía estropearse con una fea cremallera a la vista, así que yo siempre suelo optar por una cremallera invisible. Da más trabajo, pero no hay comparación de resultados. Tengo una especie de relación amor-odio con estas cremalleras por ese motivo...
Es un vestido que lleva unidas con costura la falda y el top, no es enterizo. Era obligatorio coserlo así para hacer las tablas en la falda, y aportarle volumen y vuelo. Además la falda también lleva forro con tablas para darle más cuerpo, ya que es una tela tipo crepe, y tiene mucha caída y nada de rigidez.
No podía faltar algo de encaje en el vestido, me gusta mucho ese toque para mis creaciones, así que decidí que llevaría un cinturón de encaje negro para atar y ceñir bien en la cintura.
En un principio, pensé en hacerle manga corta con algo de vuelo, pero finalmente no me pareció buena idea... Diseño demasiado recargado. Manga tipo tirante rematada con bies, y listo, que siempre es más práctico.
Estefanía me dio las gracias unas 20 veces aproximadamente. Yo no me podía creer que le quedara tan bien, ya pensaba que me tocaría descoser para arreglarlo en alguna costura, pero lo cierto es que le sentaba como un guante. Como hecho a medida. Y lo mejor de todo es que le encanta.
¡Qué más se puede pedir!
.Estelle.