Bien, empezamos la semana con mucha energía y entusiasmo, lo cual me viene de perlas para no tirar la Constitución por la ventana un día de estos...
Como os decía en entradas anteriores, tengo que terminar de enseñaros los detalles que estoy elaborando para los invitados de la comunión. Hoy le toca el turno a los hombres, que me ha costado decidir qué hacer, no sabéis cuánto...
En un principio quería hacer unas carteras sencillas, pero como veo que el tiempo no está jugando a mi favor, al final he optado por algo más sencillo pero servicial y práctico de todas formas. Al igual que las mujeres, los hombres se llevarán un monedero, elegante y con clase (o eso creo).
La polipiel, desde el principio, tenía claro que sería una de las protagonistas de la cartera. Como finalmente la cartera se convirtió en monedero, tuve que buscar telas con estampados neutros o mínimamente femeninos para combinarla, lo cual tampoco ha sido fácil... pero algo he podido hacer.
Le mostré a mi novio los monederos que hice "como prueba", y este modelo con tréboles le gustó tanto que tuve que hacerle otro a él. Eso sí, no se lo cobré, jeje.
Tienen una medida de 10 x 13 cm.
Cabe lo justo para ser un monedero: monedas, billetes, tarjetas...
Por cierto, ¿os suena de algo esta tela de pata de gallo?
Me sobraron retales del vestido que me hice y mirad lo bien que me vienen para este otro trabajo.
Al igual que esta preciosa tela con estampado de flores en tonos oscuros. Compré poca cantidad hace un par de años, pero todavía me quedan unos retales que también estoy aprovechando ahora.
"El que guarda, halla".
Como veis, son todos iguales por ambos lados.
Y por dentro, o con forro negro o con rayas marineras.
He de decir que los monederos pasaron la prueba con nota. La persona que me ha hecho el encargo está encantada con el resultado, así que a medida que vaya haciendo los demás, los iréis viendo.
A mí personalmente me encantan.
¿Qué opináis vosotros?
.Estelle.