Me gusta hacer cosas nuevas en costura, son retos que me encanta disfrutar (aunque haya pequeños momentos en que me den ganas de tirar la máquina por la ventana...). Por eso cuando me hicieron este encargo que os muestro a continuación, me hizo mucha ilusión y enseguida mi cabeza se puso a funcionar pensando en ideas y diseños, ya que lo dejaron a mi libre elección.
A pesar de todo, no he quedado satisfecha al 100% con el resultado, y ahora veréis por qué.
En fin, vamos por partes.
Me encargaron un monedero-billetero, sin especificar tamaño, estilo... simplemente que fuera de polipiel color camel. Estuve un par de días dándole vueltas a la cabeza, porque aunque me halaga que confíen a ciegas en mi trabajo, cuando no me especifican un estilo concreto y encima se trata de algo que haré por primera vez, me crea bastante confusión e inseguridad. Pero bueno, después de un par de días pensando y buscando un poco de inspiración por internet, y muchas, MUCHAS HORAS cosiendo, descosiendo y volviendo a coser, esto fue lo que salió:
La polipiel es un tejido que me gusta, pero hasta cierto punto: se pueden hacer trabajos realmente bonitos con polipiel, PERO SE COSE FATAL si no tienes un prensatelas especial para la máquina, como es mi caso. A mí personalmente me cuesta mucho que las costuras queden bien rectas. Yo para eso soy muy perfeccionista, o al menos lo intento...
Así que si os fijáis un poco en las costuras y las puntadas, comprobaréis que están bastante mal, muy a mi pesar.
La polipiel, por sí sola, es muy puñetera para coser, pero cuando la combinas con otro tejido más, apaga y vámonos.
En fin, voy a dejar de lloriquear por un rato y paso a explicaros cómo está confeccionado...
Al ser un monedero-billetero, consta de dos amplios compartimentos: uno para tarjetas, y otro mixto para monedas y billetes.
Utilicé estas preciosas telas florales de algodón que causan cierta "sorpresa" cuando lo abres, porque el exterior es muy sobrio. Es lo que más me gusta de este monedero.
Para aportarle esta rigidez, cosí ambos tejidos con unos rectángulos de plástico por medio, que corté de una carpeta barata que compré en un bazar. Todavía me pregunto cómo mi humilde máquina de coser ha podido soportar tanto grosor y dureza sin partirse ni despuntarse la aguja...
El tarjetero sí que me dio dolores de cabeza. Tuve que deshacerlo entero una vez lo había cosido porque no dejé margen de costura suficiente y, al intentar coserlo a la pieza de polipiel, quedaba muy desastroso. Finalmente me cansé, lo tiré a la basura, y volví a empezar de nuevo cortando piezas, planchando y cosiendo, dejando un margen de costura aceptable. Y lo conseguí.
Cuando le mostré el resultado por whatsapp a la persona que me lo encargó, me dijo que había quedado fenomenal, y yo le contesté "Eso es porque no lo has visto de cerca todavía...". Creo que se pensó que lo dije de broma. Bueno, veremos qué cara pone cuando vea las costuras. Seguro que no se ríe tanto.
Pufff en serio, yo sé que puedo hacer estas cosas mil veces mejor. PERO SI HE HECHO HASTA UNA CAMA-IGLÚ EN FORMA DE CUPCAKE PARA UNA MASCOTA por el amor de dios... Pero la polipiel me saca de mis casillas. Es muy bonita, pero muy puñetera. Lo dicho.
Seguro que pensaréis "Pero si no te ha quedado tan mal...", "Qué exagerada eres...", etc.
Pues no sé, será mi vena perfeccionista que agranda los pequeños defectos, pero repito: no estoy 100% satisfecha con el resultado.
¿Qué opináis?
.Estelle.